sábado, 26 de enero de 2013

LAS DROGAS Y SUS EFECTOS EN LA MENTE



LAS DROGAS Y SUS EFECTOS EN LA MENTE

En esencia, las drogas son venenos. La cantidad que se toma determina el efecto. Una cantidad pequeña es estimulante (aumenta la actividad). Una cantidad mayor actúa como sedante (inhibe la actividad). Una cantidad aún mayor actúa como un veneno y puede matar a la persona. 
Esto es cierto para cualquier droga. Cada una requiere diferentes cantidades. 
La cafeína es una droga, así que el café puede usarse como ejemplo. Es probable que cien tazas de café puedan matar a una persona. Diez tazas probablemente hagan que se duerma. Dos o tres actúan como estimulante. Esta es una droga muy común. No es muy dañina, ya que se necesita una cantidad muy grande para causar un efecto. Por eso se la conoce como un estimulante. 
El arsénico se conoce como veneno. Sin embargo una cantidad muy pequeña es un estimulante, una buena dosis hace que la persona duerma y unos decigramos la matan. 
Pero existen muchas drogas que tienen otro riesgo: afectan a la mente de forma directa. 
Para entender bien los efectos de las drogas sobre la mente, es necesario saber algo sobre la naturaleza de esta. La mente no es el cerebro; es el conjunto acumulado de los registros de pensamientos, conclusiones, decisiones, observaciones y percepciones de una persona a lo largo de toda su existencia. En Scientology, se ha descubierto que la mente es un sistema de comunicación y control entre el thetán y su entorno. Con thetán se quiere decir la persona misma, el ser espiritual; no su cuerpo, su nombre, el universo físico, su mente o alguna otra cosa. 
Cualquier persona cuya condición no sea grave es capaz de reconocer la parte más obvia de la mente: los cuadros de imagen mental
Hay varios fenómenos relacionados con esta entidad llamada mente. Al cerrar los ojos, algunas personas sólo ven negrura, otras ven cuadros. 
El thetán recibe, mediante el sistema de comunicación llamado mente, diversas impresiones, que incluyen las percepciones visuales directas del universo físico. Además recibe impresiones de actividades pasadas y, lo que es más importante, concibe cosas sobre el pasado y el futuro que son independientes de los estímulos del presente inmediato. 
Una persona que ha tomado drogas, además de los factores físicos involucrados en ese hecho, conserva cuadros de imagen mental de esas drogas y de sus efectos. Los cuadros de imagen mental son tridimensionales y contienen color, sonido, olor y todas las percepciones, además de las conclusiones o especulaciones del individuo. Son copias mentales de las percepciones de la persona en algún momento del pasado, aunque en casos de inconsciencia o semi-inconsciencia, existen por debajo del estado consciente del individuo. Por ejemplo, una persona que ha tomado LSD conserva “cuadros” de esa experiencia en su mente, que están completos y contienen registros de lo que vio, de las sensaciones físicas, los olores, los sonidos, etc., los cuales se produjeron mientras estaba bajo la influencia del LSD.
Digamos que en una ocasión un individuo tomó LSD estando en una feria con algunos amigos. Las experiencias de ese día incluyeron: sensación de náusea y mareo, una discusión con un amigo, sentir la emoción de tristeza y después la sensación de mucho cansancio. Tendría cuadros de imagen mental de todo el incidente. 
En un momento posterior, si el entorno de esta persona tuviera suficientes elementos similares a los de ese incidente del pasado, la persona podría experimentar una reactivación de ese incidente. Por lo tanto, sentiría náusea, mareo, tristeza y mucho cansancio; sin ninguna razón aparente. Esto se conoce como reestimulación: la reactivación de un recuerdo del pasado debido a que las circunstancias del presente son similares a las del pasado. 
Los residuos de las drogas también pueden reactivar estos cuadros de imagen mental, ya que su presencia en los tejidos del cuerpo puede simular experiencias anteriores relacionadas con las drogas. 
Tomando el ejemplo anterior de la persona que tomó LSD, tiempo después, tal vez años, los residuos de la droga que aún están en los tejidos de su cuerpo pueden causar una reestimulación del incidente de LSD. Se reactivan los cuadros de imagen mental y la persona experimenta las mismas sensaciones de náusea, mareo y cansancio; y se siente triste. No sabe por qué. También podría percibir imágenes mentales de las personas con quienes estaba y de la visión, los sonidos y los olores que llevan consigo. 
Estos son los efectos que producen en la mente las drogas que se tomaron en el pasado. Sin embargo, el tomar drogas actualmente provoca un efecto similar y más inmediato en la mente. 
Cuando una persona toma drogas como marihuana, peyote, opio, morfina o heroína, los cuadros de imagen mental del pasado pueden “reactivarse” o reestimularse por debajo del nivel de consciencia del individuo, y causar que perciba algo distinto a lo que en realidad está ocurriendo. 
Así, frente a tus ojos, aparentemente en la misma habitación en que estás tú, y haciendo las mismas cosas, el individuo que ha tomado drogas está ahí sólo de manera parcial; y está también, de manera parcial, en algún incidente del pasado. 
Parece estar allí. Pero en realidad está “despistado” y no sigue todo lo que está pasando en tiempo presente. 
Lo qué está sucediendo según una observación racional no es lo que le está sucediendo a él. 
Por consiguiente, no entiende las afirmaciones de los demás, pero trata de adecuarlas a su realidad compuesta (con lo que se quiere decir que está hecha a partir de distintos componentes). Debe alterar lo que los demás expresan para adecuarlo a su realidad. 
Por ejemplo, alguien que toma drogas puede estar seguro de que está ayudando a alguien a reparar un suelo que necesita arreglo, pero en realidad está impidiendo que se lleve a cabo la auténtica actividad en curso, que consiste en limpiar el suelo. Así pues, cuando “ayuda a alguien” a lavar el suelo, introduce caos en esa actividad. Como él está reparando el suelo, si alguien le dice “dame la fregona (el trapeador)”, lo interpreta como “pásame el martillo”; pero como el mango de la fregona es más largo que el de un martillo, vuelca el balde.
Esto puede ser leve cuando la persona comete errores ocasionales. Puede ser tan grave como la demencia total, en la que los sucesos que para ella son evidentes, son completamente distintos a los sucesos que son evidentes para cualquier otro. Y puede haber todo tipo de grados intermedios. 
No es que no sepa lo que está sucediendo. Es que percibe algo distinto a la secuencia de sucesos del presente. 
Por lo tanto, los demás le parecen estúpidos, irrazonables o dementes. Puesto que las acciones y órdenes de esas personas no están de acuerdo con lo que ella ve con toda claridad que está ocurriendo, “esas personas” no son sensatas. Por ejemplo, un grupo de personas está cambiando de lugar unos muebles. Para todos excepto para una de ellas está claro que sólo están cambiando de lugar unos muebles. Ella cree estar “colocando formas geométricas dentro de una nube”; por lo tanto, “comete errores”. Como los miembros del grupo no pueden ver lo que hay en su interior, y sólo lo ven como un semejante, no pueden entender por qué “embrolla tanto las cosas”. 
Personas como las que han tomado drogas y los dementes están, por lo tanto, completa o parcialmente, en una línea temporal aparentemente distinta de los sucesos de tiempo presente. 
Se puede tomar una droga para sacar a la persona de un tiempo presente insoportable o dejarla por completo inconsciente. 
Algunas personas no regresan después totalmente a tiempo presente. 
Un thetán también puede escaparse de un tiempo presente insoportable y entrar en el pasado, aun sin tomar drogas. 
Los que toman drogas, al igual que los dementes, no han regresado al presente en mayor o menor grado. Por lo tanto, piensan que se están moviendo en una línea temporal diferente de aquella en la que están. 
Estos son los hechos en que se basa el comportamiento excéntrico de los seres humanos. 
En la medida en que lo que está ocurriendo, según la percepción y la realidad subjetiva de estas personas, se aparta en mayor o menor grado de la realidad objetiva de los demás, la persona perturba el entorno y trastorna el funcionamiento adecuado de cualquier grupo, ya sea una familia, una empresa o una nación.
Todos hemos conocido a este tipo de personas, así que esto no es raro en la civilización actual. Sus comentarios repentinos y sin sentido, por completo fuera de contexto con lo que se está hablando; su mirada en blanco cuando se les da una orden o se les dice algo; detrás de estas manifestaciones hay todo un mundo imaginario que se estremece cuando tratamos de lograr hacer algo en tiempo presente. 
Por consiguiente, las repercusiones de las drogas van más allá de sus efectos inmediatos, y con frecuencia influyen en muchas otras personas además de afectar al que las toma. Las consecuencias pueden ser muy dañinas. Esto puede decirse no sólo de las drogas callejeras ilegales, sino también de las drogas médicas que se supone que deben ayudar a las personas. 



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